El problema de Las Vegas Raiders puede que sea difícil de solucionar para Pete Carroll

El dilema del nepotismo cobra relevancia en Las Vegas mientras los Raiders atraviesan una temporada para el olvido con récord de 2-9, situación que ha puesto en el centro del debate la presencia de Brennan y Nate Carroll en el cuerpo técnico de su padre, Pete Carroll. Ambos hijos del veterano entrenador ocupan posiciones clave en una ofensiva que ha mostrado deficiencias preocupantes.

La línea ofensiva de los Raiders, bajo la dirección de Brennan Carroll como coordinador del juego terrestre y entrenador de línea ofensiva, ocupa el puesto 31 de 32 equipos en la NFL según múltiples métricas. Las Vegas promedia apenas 3,4 yardas por carrera (peor de la liga), ha permitido 41 capturas (segundo más en la NFL) y registra la peor tasa de presión permitida de toda la liga con 39,7%.

El juego terrestre ha sido particularmente decepcionante, con la tasa más alta de stuffs en carreras (28,6%) y apenas 0,55 yardas antes del contacto. Esto ha afectado directamente a Ashton Jeanty, selección de primera ronda, quien ha visto el 97% de sus yardas venir después del contacto.

Pete Carroll como HC de Las Vegas Raiders. (Foto/Getty).

El contexto del nepotismo

Brennan Carroll, de 46 años, llegó tras desempeñarse como coordinador ofensivo en la Universidad de Washington, donde su unidad clasificó 48ª nacionalmente. En Arizona (2021-2023), sus líneas ofensivas nunca clasificaron mejor que el puesto 55. Esta es su primera oportunidad como entrenador principal de línea ofensiva en la NFL.

Nate Carroll, por su parte, se desempeña como asistente del coordinador de quarterbacks tras pasar 14 temporadas con los Seahawks y un año como coordinador del juego aéreo en Carolina Panthers.

Las decisiones difíciles

Pete Carroll ya despidió a dos coordinadores antes del Día de Acción de Gracias: el coordinador ofensivo Chip Kelly y el de equipos especiales Tom McMahon. Movimientos que ESPN interpreta como señales de desesperación ante el riesgo de convertirse en un caso de “one-and-done” en Las Vegas.

La pregunta crucial es si Carroll tendrá el mismo criterio con sus hijos. Despedirlos representaría un desafío personal sin precedentes, pero mantenerlos mientras los resultados se deterioran podría costarle credibilidad con el propietario Mark Davis y el copropietario Tom Brady, quien según reportes está frustrado con el rendimiento del equipo.

La organización enfrenta una decisión delicada: ¿cuánto tiempo más puede permitirse el nepotismo cuando los resultados son tan pobres? Para Pete Carroll, la respuesta podría definir no solo el futuro de sus hijos en la NFL, sino el suyo propio en Las Vegas.

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