La historia de los Buffalo Bills está profundamente ligada a su estadio. Desde 1973, el equipo hizo de este recinto su hogar. Durante más de 50 años, fue escenario de triunfos, derrotas y momentos inolvidables.
El actual Highmark Stadium disputó su última temporada en la NFL. Además, la franquicia ya tiene prácticamente listo su nuevo estadio, también denominado Highmark Stadium. El proyecto fue anunciado oficialmente en marzo de 2022.
El nuevo recinto estará habilitado para la próxima temporada. A su vez, contará con infraestructura mucho más moderna y tecnológica. Sin embargo, mantendrá un fuerte vínculo con el pasado, ya que estará ubicado a pocos metros del estadio actual, del otro lado de Abbott Road.
Un estadio, muchas eras y una identidad intacta
A lo largo de su historia, el estadio atravesó distintas etapas. Incluso, cambió de nombre en varias oportunidades. Fue conocido como Rich Stadium, Ralph Wilson Stadium, New Era Field y Bills Stadium, antes de adoptar su denominación actual.
Cada denominación marcó una era distinta. No obstante, el espíritu fue siempre el mismo. Identidad, pertenencia y una relación única con la ciudad de Buffalo. El estadio fue mucho más que un simple escenario deportivo. Se convirtió en un símbolo para la franquicia. También fue un punto de referencia para generaciones enteras de fanáticos.

El clima, las hazañas y las leyendas
El clima fue siempre un protagonista más. Por su ubicación geográfica, el frío, el viento y la nieve jugaron su propio partido. Así, el estadio se transformó en un lugar incómodo para los rivales.
Además, los partidos bajo tormentas de nieve se volvieron parte del folklore. Uno de los más recordados fue el Snow Bowl de 2017. En aquella jornada, los Bills vencieron a los Colts bajo una tormenta que dejó casi 30 centímetros de nieve y una visibilidad mínima.

Por otro lado, entre los encuentros más emblemáticos sobresale The Comeback de 1993. En playoffs, los Bills remontaron un 3–35 ante los Houston Oilers. Finalmente, aquella victoria por 41–38 en tiempo extra quedó marcada como una de las mayores hazañas en la historia de la NFL.
La casa de las leyendas y la Bills Mafia
El estadio también fue testigo del paso de grandes figuras del Salón de la Fama. Jim Kelly lideró al equipo hacia cuatro Super Bowls consecutivos en los años 90. Mientras tanto, Bruce Smith convirtió el recinto en una pesadilla para los quarterbacks rivales.
Asimismo, Thurman Thomas fue el motor del ataque terrestre. Andre Reed se consolidó como el socio ideal de Kelly. O.J. Simpson dejó su huella al inaugurar el estadio en 1973, superando las 2.000 yardas terrestres en una temporada.
Finalmente, más allá de los nombres y los partidos, la relación con los hinchas fue única. Los tradicionales tailgates, los rituales previos y la pasión incondicional marcaron cada domingo. De esta manera, la Bills Mafia se convirtió en parte esencial del alma del Highmark Stadium.
