Fernando Mendoza será pick #1 en el Draft: ¿Indiana sobrevive sin su Heisman o la transformación de Cignetti es más grande que un QB?

Fernando Mendoza dejó el suspenso atrás. El quarterback de Indiana anunció su declaración al Draft NFL 2026, donde todas las proyecciones lo colocan como la primera selección global de los Las Vegas Raiders en abril. “Coming to Indiana was a leap of faith, a leap that led me to go 16-0 with my boys and a national championship,” escribió hace un tiempo en su cuenta de Instagram, cerrando así uno de los capítulos más improbables de la historia del college football.

En apenas 12 meses en Bloomington, Mendoza reescribió los libros de récords de Indiana. Completó 72% de sus pases para 3.535 yardas y 41 touchdowns aéreos contra solo seis intercepciones. Ganó el Heisman Trophy, se llevó los premios Maxwell, Walter Camp y Davey O’Brien, y lideró a los Hoosiers a su primer título nacional en 126 años de historia. Su carrera de 12 yardas en cuarto down contra Miami, en la que cruzó la goal line con 9:18 restantes, quedará como una de las jugadas más icónicas en la historia del programa.

Pero ahora viene la prueba de fuego para Curt Cignetti. Tras perder al mejor jugador del país dos años consecutivos —primero Kurtis Rourke a la NFL tras la campaña 2024, ahora Mendoza—, el head coach de los Hoosiers enfrenta la pregunta que definirá su legado: ¿fue Indiana un producto de quarterbacks excepcionales o Cignetti construyó algo más grande que cualquier jugador individual?

Los Hoosiers aseguraron a Josh Hoover para este 2026. (Foto/Getty)

Hoover llega con experiencia pero también con dudas

La respuesta de Indiana fue inmediata. Antes incluso de que Mendoza hiciera oficial su salida, los Hoosiers habían asegurado a Josh Hoover, el quarterback de TCU que pasó tres temporadas como titular de los Horned Frogs. Los números de Hoover son imposibles de ignorar: lidera a todos los quarterbacks que regresan en 2026 con 9.629 yardas de carrera y 71 touchdowns. En 2025 completó 65,9% de sus pases para 3.472 yardas y 29 anotaciones.

La llegada de Hoover cierra un círculo peculiar. En junio de 2021, como prospecto de preparatoria, se había comprometido originalmente con Indiana antes de dar marcha atrás en diciembre y firmar con TCU. En aquel entonces, los Hoosiers acababan de despedir a Tom Allen tras tres temporadas con récord combinado de 9-27. Ahora regresa a un programa campeón nacional, con toda la presión que eso implica.

Pero Hoover no es Mendoza. Sus 13 intercepciones en 2025 son motivo de preocupación, y aunque tiene experiencia (36 partidos como titular), nunca ha enfrentado expectativas como las que lo esperan en Bloomington. Reemplazar a un ganador del Heisman que acaba de liderar una temporada perfecta es una tarea que pocos quarterbacks en la historia del college football han enfrentado exitosamente. La partida de Alberto Mendoza, hermano menor de Fernando, al transfer portal (firmó con Georgia Tech) elimina incluso la opción de tener un backup con experiencia en el sistema.

El sistema Cignetti es más grande que cualquier QB

La tranquilidad en Bloomington, sin embargo, no es casualidad. Cignetti ha perfeccionado una fórmula que trasciende al quarterback, identificar jugadores probados en niveles inferiores, insertarlos en un sistema ofensivo diseñado por el coordinador Mike Shanahan (quien lideró la ofensiva con mayor uso de RPOs en Power Four con 25,9% esta temporada), y dejarlos brillar.

Kurtis Rourke llegó desde Ohio en 2024 con dudas sobre su brazo. Terminó con 3.042 yardas, 29 touchdowns y solo cinco intercepciones, llevando a Indiana a su primer College Football Playoff de la historia. Mendoza venía de Cal con problemas para evitar capturas. En Bloomington, su tasa de presión-a-captura bajó de 25.6% a 18.3%, y el resto es historia: Heisman y título nacional.

En dos años, Cignetti ha traído 51 transfers a Indiana, construyendo un roster que produjo cinco selecciones All-Big Ten y ocho menciones honoríficas solo en 2024. Su filosofía es clara: “I’m looking for guys that have put together a number of years as starters and have been productive, relatively injury free. And I’m not afraid to dip down a level to find those guys.” El coordinador Shanahan y el entrenador de quarterbacks Tino Sunseri han demostrado capacidad para pulir diamantes en bruto.

Hoover encaja perfectamente en ese molde. Fue el segundo quarterback con mayor uso de RPOs en Power Four en 2025 (20,3%), justo detrás de Mendoza, lo que sugiere que la transición al sistema de Indiana será natural. Y aunque le faltan los pies rápidos de Mendoza o Rourke, su QBR de 289,3 yardas por partido (cuarto mejor en FBS) indica que puede ser productivo cuando el sistema lo protege.

Cignetti, quien nunca ha tenido una temporada perdedora como head coach en ningún nivel, extendió su contrato hasta 2033 por $93 millones tras el título. Su respuesta a los escépticos sigue siendo la misma que dio en su conferencia de prensa introductoria hace 14 meses: “I win. Google me.”

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