Los Miami Dolphins tuvieron una jornada sumamente agitada al realizar múltiples movimientos destinados a reconfigurar su plantilla y liberar espacio salarial de cara a una agencia libre que promete ser intensa. El desprendimiento más significativo fue la salida del apoyador Bradley Chubb, cuyo impacto financiero era uno de los más pesados dentro del roster. Con un salario proyectado de 31.2 millones de dólares para 2026, su liberación permite al equipo ahorrar 7.3 millones, aunque implica asumir 23.8 millones en dinero muerto. Chubb viene de cerrar la temporada 2025 con 8.5 capturas, números sólidos, pero insuficientes para justificar su carga en el tope salarial.
A esto se suma otra decisión de alto perfil: la salida del receptor Tyreek Hill, uno de los jugadores más electrizantes de la NFL en los últimos años. Hill, aún en recuperación de una grave lesión de rodilla, estaba pactado para ganar 36 millones de dólares en 2026, ninguno garantizado. Su corte libera 22.8 millones en espacio salarial, aunque también añade 28.2 millones en dinero muerto, un costo considerable para Miami. Pero la necesidad de reestructurar el futuro llevó al equipo a dar este drástico paso.
El movimiento no se detuvo ahí. Los Dolphins también liberaron al liniero ofensivo James Daniels, cuyo fichaje había sido uno de los más relevantes de la temporada baja de 2025. Su campaña, sin embargo, terminó apenas tres jugadas después de iniciada debido a una lesión pectoral. Además, el receptor Nick Westbrook-Ikhine fue otra baja en una mañana que dejó claro que Miami está iniciando una reconfiguración profunda bajo su nueva directiva.
Tyreek Hill, el fin de una gran etapa en Miami Dolphins
Tyreek Hill acumuló números de gran consistencia durante sus últimas cuatro temporadas, registrando 340 recepciones para 4,733 yardas aéreas en 54 partidos. Su producción se sostuvo a un ritmo notable: promedió 87.6 yardas por encuentro y 13.9 por recepción, además de aportar 100 yardas terrestres y 28 touchdowns. También fue reconocido en dos ocasiones con invitación al Pro Bowl y dos veces seleccionado al Primer Equipo All-Pro, además de encabezar la liga en yardas recibidas en 2023.
Sin embargo, su trayectoria reciente quedó marcada por la grave lesión de rodilla que sufrió la temporada pasada, un golpe que detuvo de manera abrupta su continuidad y nivel habitual. Pese a ello, sus estadísticas hablan por sí solas y mantienen vigente el impacto que tuvo durante esos cuatro años.
Muchos cambios en Dolphins para iniciar una nueva era

La llegada de Jon-Eric Sullivan como gerente general y Jeff Hafley como entrenador en jefe ha traído consigo una visión renovada y una reestructuración agresiva del plantel. La liberación de cuatro jugadores en un solo día refleja un viraje estratégico orientado a liberar espacio salarial, reordenar prioridades y preparar al equipo para una etapa que buscará profundidad, juventud y estabilidad económica.
Los Dolphins, con espacio adicional bajo el tope salarial, se preparan para ser protagonistas en la agencia libre. La apuesta es clara: construir un roster competitivo a largo plazo, incluso si eso implica dolores de transición en el corto plazo. La nueva era en Miami ya comenzó, y lo hizo con decisiones contundentes.
