La temporada 2025 de los Indianapolis Colts quedará marcada como una de las más dolorosas y desconcertantes de su historia reciente. No solo quedaron oficialmente eliminados de la carrera por los Playoffs, sino que además se convirtieron en el primer equipo desde los Raiders de 1995 en iniciar una campaña con récord de 8-2 y aun así quedarse fuera de la postemporada. Un desplome tan abrupto como inusual en la NFL.
El golpe es todavía más duro si se observa el contexto: tras ese arranque prometedor, los Colts llegaron a tener un 98% de probabilidades de clasificar a Playoffs. Desde ese punto en adelante, todo se derrumbó. El equipo cerró la temporada regular con una racha de cinco derrotas consecutivas y sin victorias en el tramo decisivo, dilapidando una ventaja que parecía irreversible.
En la última semana, Indianapolis iniciará a Riley Leonard pensando en el futuro. Se acabó la utopía vivida con Philip Rivers durante las últimas jornadas. Y los Colts, luego de un inicio más que prometedor, deberán mirar el fútbol americano de enero desde sus casas, algo que no era esperado hace no mucho tiempo atrás.
Las razones detrás de la caída de Indianapolis Colts
Las lesiones jugaron un papel determinante en este colapso. Anthony Richardson, llamado a ser el rostro de la franquicia en algún momento, no pudo disputar la temporada tras sufrir una fractura en la órbita del ojo. En defensa, DeForest Buckner se perdió cinco partidos por una lesión en el cuello, afectando seriamente el corazón de la línea defensiva. A eso se sumaron las ausencias de Charvarius Ward, quien padeció tres conmociones distintas a lo largo del año, y de Sauce Gardner, que se perdió tres encuentros tras sufrir una lesión en la pantorrilla luego de haber llegado vía intercambio. En ofensiva, Daniel Jones sufrió la rotura del tendón de Aquiles en la Semana 14, dejando al equipo sin una alternativa clara en una posición clave.
Ante ese escenario, la dirigencia tomó una decisión tan arriesgada como simbólica: traer de regreso a Philip Rivers, quien no jugaba desde 2020, para intentar tapar el vacío en la posición de mariscal de campo. Sin embargo, la apuesta no dio resultados. Con Rivers como titular, los Colts registraron un récord de 0-2, mostrando una ofensiva inconsistente y una defensa incapaz de sostener partidos, dos aspectos que terminaron siendo letales.
Así, lo que comenzó como una temporada con aspiraciones reales de Playoffs terminó transformándose en una caída histórica. Para Indianapolis, la eliminación no solo representa el final de un año decepcionante, sino también la necesidad urgente de replantear decisiones estructurales, evaluar la gestión de lesiones y redefinir el rumbo de una franquicia que, por primera vez en tres décadas, protagonizó un derrumbe de estas proporciones en la NFL.
