La Big Ten sumó un nuevo título tras la victoria de Indiana Hoosiers por 27–21 ante Miami Hurricanes en la final del College Football Playoff, disputada en el Hard Rock Stadium. Con este triunfo, la conferencia alcanzó tres campeonatos consecutivos, luego de los títulos obtenidos por Michigan Wolverines en 2024 y Ohio State Buckeyes en 2025, consolidando su dominio reciente en el football universitario.
El primer título nacional en la historia de Indiana tuvo además un impacto histórico fuera del campo: el partido registró 30,1 millones de espectadores, con un pico de 33,2 millones, estableciendo un récord de audiencia como el encuentro de football colegial más visto de los últimos diez años. Un dato que refuerza el crecimiento mediático del College Football y el peso específico que hoy tiene la Big Ten en el escenario nacional.
En el plano individual, la actuación del quarterback estrella Fernando Mendoza fue determinante. El mariscal completó 16 de 27 pases para 186 yardas y sumó seis acarreos, uno de ellos para touchdown. Proyectado como posible pick N.º 1 del Draft NFL 2026, Mendoza lideró a los Hoosiers hacia una temporada perfecta (16–0) y el primer campeonato nacional de la universidad.
El regreso de la Big Ten a la cima
La Big Ten atravesó un proceso largo y desigual para volver a posicionarse en la cima del college football. Durante gran parte de los años 2000, Ohio State Buckeyes funcionó como el único estandarte competitivo de la conferencia, mientras el resto de los programas quedaban varios escalones por detrás. Esa falta de profundidad quedó expuesta en las finales nacionales de 2006 y 2007, cuando los Buckeyes cayeron 41–14 ante Florida Gators y 38–24 frente a LSU Tigers. Aquellas derrotas no solo marcaron un límite deportivo, sino que dieron inicio al prolongado dominio de la SEC en el escenario nacional.
El primer quiebre real llegó en 2014, cuando Ohio State conquistó el primer título de la era del College Football Playoff tras imponerse 42–20 sobre Oregon Ducks en la final disputada en Texas. Con Cardale Jones como quarterback titular, los Buckeyes devolvieron prestigio a la Big Ten y demostraron que la conferencia aún podía competir al más alto nivel. Sin embargo, ese logro fue más una excepción que una tendencia: la conferencia tardaría casi una década en volver a consolidarse como campeona.
La transformación definitiva comenzó a tomar forma a partir de 2021, con la implementación del sistema NIL (nombre, imagen y semejanza). A ello se sumó, en la temporada más reciente, la posibilidad de que las universidades paguen directamente a sus atletas, con un tope de 20,5 millones de dólares por institución para todos los deportes. La mayor parte de esos recursos fue destinada al football, facilitando la llegada de transferencias de élite y elevando de manera sostenida el nivel competitivo. El resultado se vio reflejado en 2023, cuando Michigan Wolverines superó a Washington Huskies en la final y completó una temporada perfecta, sentando las bases del dominio actual de la Big Ten.
Indiana, del fondo al título: la construcción de un campeón
Los Indiana Hoosiers iniciaron su transformación con la llegada de Curt Cignetti en diciembre de 2023, tras su exitoso paso por James Madison University. El entrenador trasladó a Bloomington parte de su núcleo de confianza: Mikail Kamara (defensive end y ancla del pass rush), Elijah Sarratt (wide receiver y principal arma aérea), Aiden Fisher (linebacker y líder defensivo) y D’Angelo Ponds (cornerback titular). Todos fueron claves para acelerar el proceso y elevar rápidamente el nivel competitivo del programa.
A esa base se sumaron transferidos con rodaje en programas más pequeños y, luego de una temporada 11–2 en 2024, Indiana dio un paso más al priorizar jugadores con experiencia en conferencias Power 4. Entre las incorporaciones destacadas aparecieron Justice Ellison (Wake Forest, ACC), Trey Wedig (Wisconsin, Big Ten) y CJ West. A ellos se sumó el quarterback Fernando Mendoza, transferido desde University of California, figura central del equipo campeón y ganador del Heisman Trophy 2025.
La combinación de transferencias con impacto inmediato, compensación económica vía NIL, una cultura interna sólida y un staff de elite transformó en apenas dos años a uno de los programas históricamente más relegados del college football en campeón nacional.
“Lo que hizo Indiana en tan poco tiempo es algo que no vi nunca”, afirmó Tony Petitti, comisionado de la Big Ten, en The Paul Finebaum Show. “Sinceramente, me dejó impactado”.
Any Given Saturday: el poder de las conferencias desde adentro
La serie de Netflix SEC Football: Any Given Saturday expone el funcionamiento interno de la SEC, con foco en la presión constante, la competencia interna y una cultura moldeada por años de dominio nacional. Es un retrato crudo de una conferencia que construyó su hegemonía desde la profundidad y la exigencia permanente.
La Big Ten, en cambio, tuvo su mirada íntima a través de All or Nothing: Michigan Wolverines, donde el énfasis estuvo puesto en el proceso, el liderazgo y la construcción cultural de un campeón. Dos enfoques distintos para explicar el poder: la SEC desde la maquinaria colectiva, la Big Ten desde la consolidación de proyectos. Hoy, los resultados invitan a compararlas de igual a igual.
