La novela de AJ Brown es un tema central en la offseason de la National Football League (NFL). Con un mercado de receptores ahora más complicado para los New England Patriots, el nombre de Brown toma relevancia. Su conflictiva relación con los Philadelphia Eagles y su cercanía a Mike Vrabel le dan lógica a los reportes sobre su salida.
New England suele tener problemas para conseguir a sus WR1. En ese contexto, el corte de Stefon Diggs semanas atrás pone en una encrucijada a la franquicia de Foxborough y surge un interrogante: ¿los Patriots quieren o necesitan a AJ Brown? Tal vez, ambas sean correctas. El roster del subcampeón de la liga hoy tiene una clara deficiencia en la calidad de sus receptores abiertos. Pese a haber contratado a Romeo Doubs (cuatro años, 68 millones base), aún falta ese salto de jerarquía en el grupo. Kayshon Boutte, Demario Douglas, Mack Hollins, Kyle Williams y Efton Chism III lucen como un sólido grupo de soporte, pero puede mejorar.
En estos momentos, los Patriots son los únicos interesados en Brown según reportes. Parece una mezcla de convicción, necesidad y obligación, dado que la cercana relación del WR con Vrabel obliga a New England a considerar el intercambio. Cuando el actual entrenador de los Pats cumplía su función con los Titans, forjaron un vínculo muy cálido. Además, es pertinente recordar cuando AJ declaró “haber llorado” al enterarse que los Patriots habían elegido a N’Keal Harry por sobre él en el Draft. “Crecí siendo fan de ellos”, comentó en una entrevista el (por ahora) jugador de Philly. Todos los caminos conducen hacia un desenlace lógico y previsible.
La postura de los Eagles con AJ Browns y los Patriots
Como se ha mencionado previamente, la llegada de Brown a los Patriots luce lógica y hasta casi obligada. Sin embargo, Howie Roseman, gerente general de los Eagles, es otro factor a tener en cuenta. Sí Philadelphia cambia a AJ ahora, el impacto en el tope salarial sería de $43 millones y se sumarían $20 millones al tope activo. Por otro lado, si el cambio sucede después del 1 de junio, la situación es muy diferente. Esto resultaría en un impacto salarial muerto de $16.4 millones y ahorraría $7 millones en su impacto salarial activo.
La urgencia de los Patriots por un playmaker se choca con la estrategia financiera de los Eagles. Por ese motivo, Roseman ha estado pidiendo una primera ronda y más activos a cambio del receptor a sabiendas de la necesidad de New England. Si Eliot Wolf es paciente, podría hacerse con los servicios de Brown por bastante menos que eso luego del 1 de junio.
Entonces, ¿necesidad, convicción u obligación? Lo de Brown a los Patriots parece una combinación de todos esos factores. La lógica de lo que necesita el roster y la presión de los fanáticos influyen en el interés del seis veces campeón del Super Bowl en AJ. Solo queda saber si prevalecerá la estrategia de Roseman o la paciencia de Wolf.
