El flag football disfruta de su momento de mayor expansión de cara a los Juegos Olímpicos 2028. Tras la finalización del Mundial disputado en Düsseldorf, Alemania, quedó demostrado que la disciplina atraviesa un contexto de crecimiento ininterrumpido. Todo esto apoyado por la National Football League (NFL) y lógicamente el Comité Olímpico Internacional.
Se estima que el flag football tiene unos 20 millones de practicantes en más de 100 naciones. Es cierto que Estados Unidos y México se llevan gran parte de ese porcentaje, pero es un número que no para de crecer en todo el mundo. El respaldo estratégico de la NFL, la Federación Internacional de Fútbol Americano (IFAF) y el Comité Olímpico Internacional (COI) han sido de gran ayuda.
Es importante entender el por qué de dicho crecimiento. Este formato de cinco contra cinco, sin tacleadas y enfocado en la velocidad y la elusión, permite un juego menos violento y más atlético. La modalidad permite que niños y niñas aprendan del juego desde temprana edad y sin riesgos físicos debido a los golpes. Por otra parte, la NFL entiende que puede servir como un “acercamiento” al fútbol americano tradicional que todos conocemos.
El empuje de la NFL para el flag football a nivel mundial y el boom femenino
La rama femenina del flag football ha crecido de manera exponencial. En países como México y Estados Unidos, se ha convertido en uno de los deportes escolares y universitarios de mayor crecimiento. Poco a poco, las jugadoras empiezan a ver al flag como una opción seria para hacer una carrera y no solo como algo recreativo.
Por otra parte, los dueños de la NFL han aprobado mediante votación un financiamiento para iniciar una liga profesional masculina y femenina de flag. Se estima que la inversión será de 32 millones de dólares. En base a esto, la liga está proyectada para iniciar formalmente en la primavera de 2027.
El Mundial dejó algunas sorpresas y partidos parejos, lo que indica que el desarrollo a nivel mundial sigue avanzando. Argentina mira atentamente y sueña con la posibilidad de algún día poder dar un golpe ante las potencias. El contexto olímpico invita a soñar con una mayor proyección a futuro de este deporte.
