¿Por qué el caso de Qwan’tez Stiggers pone en duda las prácticas conjuntas de la NFL?

El pasado 11 de agosto, el cornerback de los New York Jets, Qwan’tez Stiggers se desplomó en la línea lateral durante una práctica conjunta con los Tampa Bay Buccaneers. La sesión se detuvo por más de diez minutos mientras el cuerpo médico le colocaba una vía intravenosa y lo trasladaba en ambulancia, en una escena que llevó a varios de sus compañeros a arrodillarse y rezar en el borde del campo.

Stiggers fue dado de alta esa misma noche y, según confirmó el head coach Aaron Glenn, estuvo consciente y pudo hablar en todo momento. Sin embargo, el episodio no fue un hecho aislado dentro del calendario de pretemporada 2026. En las últimas semanas, las prácticas conjuntas entre franquicias vienen protagonizando una seguidilla de incidentes que despertó críticas explícitas de figuras del ambiente.

Con 28 de los 32 equipos de la NFL participando de al menos una práctica conjunta este año, la pregunta que empieza a instalarse en el debate es si el formato, pensado originalmente para mejorar la preparación física y táctica de los planteles, no terminó generando el efecto contrario: más riesgo físico del que la propia pretemporada busca evitar.

Un patrón que va más allá del caso Stiggers

El episodio de Stiggers llegó apenas días después de otro hecho que generó ruido en la liga. La práctica conjunta entre Dallas Cowboys y New Orleans Saints del 18 de agosto, que derivó en al menos seis peleas distintas, incluida una llave de lucha libre entre dos jugadores y la expulsión del linebacker Donovan Ezeiruaku por instigar uno de los altercados más grandes de la jornada. Ambos cuerpos técnicos, Brian Schottenheimer y Kellen Moore, llegaron a evaluar terminar la práctica de forma anticipada por la falta de control sobre sus propios rosters.

No todas las voces del ambiente coinciden en que haya un problema estructural. Desde la organización de los Raiders, jugadores como Isaiah Pola-Mao defendieron el formato asegurando que una práctica conjunta “se supone que es un caos”. En la misma línea, un ex ejecutivo de la liga salió a cuestionar duramente las críticas hacia estas sesiones, remarcando que nunca había visto tantas quejas por un proceso que considera vital para evaluar a los jugadores.

El propio head coach de los Dolphins, Jeff Hafley, decidió reducir a una sola práctica conjunta por rival este año, justamente para “proteger a los equipos entre sí”. Su argumento resume el centro del debate. Cuando un equipo sale perjudicado en la primera jornada de trabajo conjunto, suele responder con mayor intensidad al día siguiente, lo que multiplica el riesgo de lesiones y peleas sin necesariamente mejorar la calidad del entrenamiento.

El caso de Stiggers, más allá de no estar directamente vinculado a un choque físico, terminó funcionando como disparador de una discusión más amplia. La de un formato que crece año a año en cantidad de sesiones, pero que todavía no logra un consenso claro sobre cómo equilibrar la intensidad competitiva que buscan los staff con la protección física.

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