Después de casi once meses de espera, Malik Nabers dio el paso más importante de toda su recuperación. El receptor estrella de los New York Giants se sacó el jersey rojo de “no contacto” con la que venía entrenando desde que sufrió la rotura de ligamento cruzado y de menisco en su rodilla derecha, y empezó a participar desde el lunes de ejercicios con contacto pleno.
Nabers sumó tres repeticiones en 11 contra 11 y otras tres en 7 contra 7, mostrando buenos movimientos y hasta una atrapada complicada tras caer al suelo, aunque también dejó pasar un pase y cometió una salida en falso, señales de que todavía le queda trabajo por delante. El head coach, John Harbaugh, se mostró conforme con lo que vio y remarcó que el jugador “está fuerte, en un buen lugar” de cara a lo que resta del campamento.
El receptor apenas pudo disputar cuatro partidos en toda la temporada 2025 antes de sufrir la lesión de rodilla en la Semana 4 ante Los Angeles Chargers, un golpe que además coincidió con el debut como titular de Jaxson Dart. Como si fuera poco, en enero, Nabers necesitó una segunda cirugía para eliminar tejido cicatricial que le había dejado la rodilla rígida, un procedimiento que alimentó buena parte de las dudas del offseason sobre si estaría disponible para el arranque de 2026.
Malik Nabers sigue con su recuperación pensando en la Semana 1
El propio Harbaugh había anticipado el fin de semana que sacarle el jersey rojo era “una posibilidad”, aunque prefirió esperar a ver cómo evolucionaba el jugador antes de confirmar el paso. Horas después de la sesión del lunes, el HC fue un poco más allá y consideró “razonable” pensar en la posibilidad de que Nabers esté disponible para el debut de la temporada regular, programado para el 13 de septiembre ante los Dallas Cowboys.
El propio Nabers, de todas formas, prefirió no comprometerse todavía con una fecha concreta. “Lo más importante es mi salud”, aseguró el lunes, en línea con el enfoque cauteloso que viene manteniendo desde el inicio de su recuperación. Ese cuidado no sorprende: en su temporada de rookie, en 2024, fue una de las grandes figuras de la liga, con 109 recepciones, 1.204 yardas y siete touchdowns, números que le valieron una convocatoria al Pro Bowl y el récord de recepciones en una sola temporada en la historia de los Giants.
Para una franquicia que busca reconstruirse de raíz tras el despido de Brian Daboll y la llegada de Harbaugh a comienzos de año, la evolución de Nabers funciona como una de las señales más esperanzadoras del campamento. Contar con su mejor receptor sano desde el arranque sería una diferencia enorme para un equipo que todavía está en pleno proceso de reconstrucción, y que necesita del máximo nivel de sus piezas jóvenes para empezar a competir de igual a igual en la NFC Este.
