Pocos puestos permitieron tanta representación latinoamericana en la NFL como el de pateador. En esta nota repasamos las carreras de Raúl Allegre y Martín Gramática, dos kickers que, con más de una década de diferencia, se consagraron campeones de Super Bowl y dejaron una marca propia en la historia de la liga.
Con esta nota nos sumamos al mes de la herencia hispana en la NFL que se celebra este año coincidiendo con el inicio de la temporada regular. Así la liga impulsa su campaña “Por La Cultura” para destacar el impacto y las historias de jugadores, entrenadores y personal de raíces latinoamericanas.
Raúl Allegre y Martín Gramática compartieron un mismo origen: llegaron a Estados Unidos de niños o adolescentes, sin haber jugado nunca al fútbol americano, y encontraron en el gol de campo una vía de acceso al deporte más popular de su nuevo país. Con los años, esa vía se convirtió en un legado.
Raúl Allegre: del fútbol al gol de campo
Nacido en Torreón, México, el 15 de junio de 1959, Allegre llegó a Estados Unidos como estudiante de intercambio en 1977. Hasta ese momento, solo había jugado al fútbol; nunca había pateado un balón ovalado. Un entrenador de su escuela secundaria en Washington fue quien lo convenció de probar suerte como pateador de fútbol americano.
Tras pasar por las universidades de Montana y Texas, Allegre firmó como agente libre no drafteado con Dallas Cowboys en 1983, aunque su debut real llegó ese mismo año con Baltimore Colts. En su temporada de novato convirtió 30 de 35 goles de campo, un récord de la franquicia en ese momento, e igualó otra marca del equipo con cinco goles de campo en un mismo partido, ante Philadelphia Eagles.
Caida y redención
Su rendimiento cayó en las dos temporadas siguientes, y los Colts, ya radicados en Indianapolis, lo cortaron en septiembre de 1986. Sin embargo, esa misma temporada llegó su gran oportunidad: New York Giants necesitaba un reemplazo de urgencia para su kicker titular, lesionado. Allegre superó la audición con un gol de campo de 57 yardas que convenció al entrenador Bill Parcells, aunque el propio Allegre estuvo cerca de perder esa chance: al llamar primero a su agente antes de firmar, Parcells canceló el acuerdo original y contrató a otro jugador. Recién volvió a llamarlo semanas después, tras tres actuaciones flojas del reemplazo, y Allegre firmó el 25 de septiembre, como el sexto kicker distinto de los Giants en apenas 19 partidos.
Esa decisión terminó siendo clave: Allegre fue una pieza fundamental en la campaña que llevó a los Giants al título del Super Bowl XXI, disputado en enero de 1987, donde además tuvo el honor de patear el saque inicial del partido. Cinco años más tarde, ganó su segundo anillo con la franquicia, en el Super Bowl XXV. Allegre se retiró en 1991, tras pasar también por Houston Oilers y New York Jets, con un total de 137 goles de campo convertidos en 186 intentos (73,7% de efectividad) a lo largo de nueve temporadas. Se convirtió, además, en el primer mexicano en ganar dos títulos de Super Bowl.
Martín “Automática” Gramática: el primer argentino en un Super Bowl
Nacido en Buenos Aires el 27 de noviembre de 1975, Gramática se mudó con su familia a Estados Unidos a los nueve años, estableciéndose en LaBelle, Florida. Al igual que Allegre, su pasión original era el fútbol; recién en su último año de secundaria un entrenador lo invitó a probarse como pateador del equipo de fútbol americano de su escuela.
Gramática brilló en Kansas State University, donde ganó el premio Lou Groza al mejor pateador universitario del país en 1997 y estableció un récord de la escuela con un gol de campo de 65 yardas. Ese nivel lo llevó a ser seleccionado en la tercera ronda del Draft de 1999 por Tampa Bay Buccaneers, con el pick 80 general.
El profesionalismo
En Tampa Bay, Gramática se ganó rápidamente el apodo de “Automática” por su efectividad, y fue convocado al Pro Bowl en 2000, además de liderar la NFL en goles de campo convertidos durante la temporada 2002, con 32. Esa misma temporada, los Buccaneers ganaron el Super Bowl XXXVII, venciendo 48-21 a Oakland Raiders. Gramática aportó 12 puntos en esa final, con dos goles de campo y seis puntos extra, y se convirtió en el primer jugador nacido en Argentina en disputar y ganar un Super Bowl. No quedaron dudas de lo que sentía Martín en ese momento…
Su carrera continuó por Indianapolis Colts, Dallas Cowboys y New Orleans Saints, hasta su retiro en 2008. En total, disputó 109 partidos, con 155 goles de campo convertidos en 203 intentos (76,4% de efectividad) y 693 puntos anotados en toda su trayectoria. Su hermano menor, Bill Gramática, también fue kicker en la NFL, con pasos por Arizona Cardinals, New York Giants y Miami Dolphins, lo que convirtió a la familia Gramática en un caso poco habitual de dos hermanos pateadores en la liga.
La tercera generación “Automática”
El apellido Gramática sigue vigente en el fútbol americano gracias a los hijos de Martín. Nico, el mayor, es kicker titular de Universidad of South Florida, la misma universidad donde su tío Bill también había pateado años atrás. Gastón, el menor de los varones, sigue el mismo camino: fue el pateador de secundaria más destacado del país en su año de egreso, con un gol de campo de 62 yardas que estableció un récord de su escuela, y ya tiene su lugar asegurado en USF a partir de 2026. De esta manera, padre, tío y ambos hijos varones pasaron o pasan por el mismo programa universitario como pateadores.
La hija menor de Martín, Emme, eligió un camino distinto: combina el fútbol (el deporte con el que creció viendo a su padre, oriundo de Argentina) con el flag football, una de las disciplinas con mayor crecimiento entre las mujeres en Estados Unidos en los últimos años. Martín, que hoy la entrena personalmente en fútbol, remarcó que el flag football todavía se desarrolla mayormente en programas universitarios más chicos, aunque anticipó que las universidades de primera división no tardarán en sumarse a esa tendencia.
De la incertidumbre al césped y luego a los medios de comunicación
La lista de jugadores que llegaron a la liga como agentes libres no drafteados y terminaron levantando el trofeo Vince Lombardi es larga y, en varios casos, incluye a verdaderas leyendas. El ejemplo más citado es el de Kurt Warner, que tras no ser elegido en 1994 trabajó reponiendo góndolas en un supermercado de Iowa mientras jugaba en la Arena League, antes de convertirse en MVP de la liga y campeón del Super Bowl XXXIV con los Rams.
Otro caso es Tony Romo, no drafteado en 2003, quién no solo tuvo una carrera como quarterback de Dallas Cowboys, sino que después se convirtió en el analista principal de CBS Sport. Casos como estos alimentan, año tras año, una narrativa muy arraigada en la cultura de la liga: la del jugador “menospreciado” que termina demostrando, con hechos, que el día del Draft no siempre define el techo real de una carrera.
Desde 2018, Gramática encontró un segundo capítulo profesional dentro de la propia franquicia que lo había hecho campeón. Se convirtió en el comentarista de las transmisiones radiales en español de Tampa Bay Buccaneers. Analiza cada partido, discute decisiones del roster (incluida alguna elección de kicker en el Draft) y hasta viajó a acompañar coberturas especiales, como su visita a la base aérea de MacDill previa al Super Bowl LV.
