Hay un nombre que domina las conversaciones del College Football 2026 por encima de cualquier otro: Jeremiah Smith. El wide receiver de Ohio State, con la jersey número 4 en la espalda, atraviesa su temporada junior y no parece tener rivales en el debate por el mejor jugador universitario del país, más allá de la posición que ocupe cada uno. Lo destacable es que se llega a esa conclusión con apenas dos temporadas completas en su haber: alcanzó la titularidad desde el primer partido como freshman en los Buckeyes y nunca volvió a soltar ese lugar.
El recorrido de Smith explica buena parte de ese status. Llegó a Columbus como el recluta número uno de la clase 2024 tras una carrera dominante en Chaminade-Madonna, en Florida, y no tardó en imponerse como titular desde su primer partido como freshman. Esa temporada debut terminó con un título nacional para Ohio State, un Big Ten Freshman of the Year y una nominación como All-American de primer equipo, un arranque de carrera que lo emparentó de inmediato con otras estrellas precoces del deporte universitario.
Los números respaldan el fenómeno. Entre 2024 y 2025, Smith acumuló 163 recepciones, 2.558 yardas y 27 touchdowns, más producción que cualquier otro receptor del país en ese período, y en lo que va del 2026 consiguió convertirse en el líder de yardas por recepción de la historia de OSU, con 2.873 superando a Emeka Egbuka. De hecho, en el debut de este año, una goleada 56-3 sobre Ball State, sumó ocho recepciones, 151 yardas y dos touchdowns, confirmando que el nivel se sostiene pese a la presión de ser, temporada tras temporada, el objetivo prioritario de cada defensa rival.
El físico, las rutas y las manos: la radiografía de un receptor completo
Más allá de la estadística, lo que distingue a Smith es el perfil físico y técnico. Con 1,91 metros y unos 101 kilos, combina un marco de receptor “X” clásico con una velocidad increíble, impropia para su tamaño. A eso se suma un árbol de rutas muy trabajado y pulido para su edad, buen salto vertical en disputas de balón y una tasa de drops muy baja en relación al altísimo volumen de targets que recibe cada fin de semana.
Ese combo de físico y técnica lo coloca en una categoría aparte, la de los receptores que ya juegan con el nivel de lectura y anticipación de un profesional antes incluso de llegar a la NFL. En los primeros boards del draft 2027, Smith aparece como el prospecto número uno absoluto, y salvo por alguna actuación sobresaliente de alguno de los prospectos de QBs, será difícil no verlo salir en primer lugar el año que viene.
De cara a lo que resta de la temporada, la narrativa alrededor de Jeremiah Smith combina dos planos que rara vez conviven con esta intensidad en el fútbol universitario. La pelea diaria por los récords de Ohio State, un programa con una tradición histórica en la posición, y la construcción de un currículum que ya lo posiciona como uno de los mejores prospectos de receptor de los últimos años. Ese doble objetivo convierte a cada aparición de Smith en un evento seguido de cerca por fanáticos, rivales y, cada vez con más atención, por los propios equipos de la NFL.
