Buffalo Bills desafía la tendencia de la NFL con el nuevo Highmark Stadium

Los Buffalo Bills celebraron este martes la ceremonia de corte de listón de su nuevo Highmark Stadium. Este estadio, construido con una inversión de más de 2,100 millones de dólares, desafía la tendencia moderna de la National Football League (NFL). Pese a ello, la noticia fue bien recibida por la liga, que sigue renovando sus recintos y marcando vanguardia a nivel mundial.

La ceremonia de esta semana marcó un nuevo comienzo para los Bills. Franquicias como Las Vegas Raiders o los Minnesota Vikings, entre otras, optaron por domos de última generación hiperclimatizados para construir sus nuevos estadios. No obstante, Buffalo y el estudio de arquitectura Populous continuaron con la tradición de jugar al aire libre. En este caso, priorizaron mantener la mística de jugar al fútbol americano en condiciones gélidas, algo que la franquicia abraza con orgullo. 

Si bien la NFL ha adoptado con gusto la modalidad de los domos, los Bills seguirán jugando al aire libre por dos factores principales. En primer lugar, el ya mencionado clima invernal y sus ventajas frente a adversarios acostumbrados a temperaturas más “normales” o cálidas. Por otro lado, agregar un techo o construir un domo hubiera significado una inversión significativamente más costosa. Líderes políticos y comerciales argumentaron que la ciudad no cuenta con la capacidad hotelera ni la infraestructura para albergar eventos como el Super Bowl. Por ende, se invalidaba el retorno de inversión de una estructura techada.

Buffalo Bills y su tecnología avanzada en contra de las corrientes actuales de la NFL

El nuevo Highmark Stadium, si bien es un recinto al aire libre, posee elementos tecnológicos que compensan el hecho de no ser un domo. El estadio cuenta con una cubierta de 360 grados, es decir, una marquesina inspirada en la arquitectura del estadio del Tottenham Hotspur. Esto es una grandísima idea, dado que cubre el 64 por ciento de las butacas y su diseño permite concentrar el calor en las gradas para los fanáticos. Por otro lado, el techo cuenta con sensores automatizados que detectan la acumulación de nieve. Estos activan tuberías de agua caliente para derretir la nieve y que no afecten la experiencia. Una planificación sencillamente de primer nivel.

Además, el Highmark tendrá césped natural Kentucky bluegrass respaldado por serpentines de calefacción subterráneos. No sólo se preservó el estado del campo de juego, sino que también se respetó la voluntad de los jugadores. Como es de público conocimiento, 92 por ciento prefieren jugar en césped natural y no sintético, según la NFLPA.

Los Bills asumen el “costo” de no albergar grandes eventos masivos como recitales o incluso el Super Bowl. Sin embargo, sus fanáticos deben estar contentos porque se mantiene la mística invernal de la zona sin afectar la experiencia de ver un juego. En una época donde las tendencias cambian, es positivo ver que algo “tradicional” se sigue valorando.

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