La National Football League (NFL) es una liga de tendencias. Así como hemos visto una década de desvalorización para los running backs, en la actualidad esto parece haberse modificado. El histórico acuerdo de Bijan Robinson con los Atlanta Falcons por 22.25 millones de dólares anuales parece ser el ejemplo perfecto. Horas más tarde, Jahmyr Gibbs y los Detroit Lions lograron otra monstruosa firma: tres años por $67.5 millones que podría valer hasta $75.75 millones e incluye $51.5 millones garantizados. Esto se suma al caso de Jeremiyah Love, rookie de los Arizona Cardinals, que tiene 53 millones garantizados en su contrato novato.
La era del corredor descartable ha muerto oficialmente. Las franquicias y sus dueños han entendido la importancia de la posición en los esquemas ofensivos de la NFL moderna. Tras diez años de devaluar la posición, todo parece indicar que estamos atravesando una reivindicación de la misma. Todo empezó a desmoronarse en la década del 2010, cuando los dueños preferían evitar pagar mucho dinero a largo plazo. En cambio, abusaron del recurso del franchise tag.
Los contratos de Robinson y Gibbs confirman la tendencia positiva para la posición del corredor. De esta manera, los equipos parecen haber entendido que un running back no solo mueve las cadenas: es el mejor amigo de un quarterback joven y el motor de una ofensiva moderna. No obstante, esto no pasó de la noche a la mañana. El mercado se reconstruyó mediante una serie de contratos agresivos en los últimos tres años y en No Huddle los analizamos.
La reivindicación de los running backs en la NFL
Pocas cosas sirven más que un running back versátil en esta NFL moderna. Un gran ejemplo de ello es Christian McCaffrey, a quien los San Francisco 49ers trajeron desde los Carolina Panthers. Su extensión por 19 millones de dólares anuales reabrió la puerta a los salarios de primera categoría en la posición.
Otro caso es el de Saquon Barkley, quien dejó los New York Giants para pasar a los Philadelphia Eagles. Philly rompió el mercado de la agencia libre al pagarle un promedio de 20.6 millones de dólares por temporada. En 2024, Barkley no solo ganó el Super Bowl, sino también el premio al Jugador Ofensivo del Año.
Por último tenemos a Jonathan Taylor, corredor de los Indianapolis Colts. Taylor logró una extensión de dos años por $44 millones que vale hasta $47 millones e incluye $39 millones garantizados hace algunas horas. De esta manera, la estrella de Indy se suma a la corriente de corredores con firmas grandes. Todo parece indicar que será una tendencia que perdure con el tiempo.
