¿Cuánto vale volver? El regreso de Aaron Donald choca contra los 16 millones que le quedan a Los Angeles Rams

El miércoles pasado, en el complejo de los Rams en Woodland Hills, Aaron Donald se puso un casco. No se puso hombreras. Una fuente de la liga le contó a Pro Football Talk que el entrenamiento ni siquiera era para que Los Angeles lo evaluara: era para que él averiguara cómo se sentía.

Ese es el estado real de esta historia, más allá del romanticismo. Un hombre de 35 años probándose un casco para ver si todavía le entra en la cabeza la idea de jugar.

Conviene decir lo obvio antes de seguir, porque lo que viene puede sonar irreverente y no lo es. Donald jugó 154 partidos en diez temporadas, acumuló 111 capturas, 543 tacleadas y 24 balones forzados, fue ocho veces All-Pro, diez veces Pro Bowl y tres veces Jugador Defensivo del Año. Es, probablemente, el mejor defensor interior que vio la NFL en medio siglo. Nada de lo que decida ahora modifica eso. Lo que está en discusión no es su grandeza. Es la factura.

Donald se retiró después de la temporada 2023. (Foto/Getty)

Cuando Donald se retiró después de la temporada 2023, todavía le quedaban 30 millones de dólares de aquella extensión de tres años y 95 millones que había firmado en 2022. Esa obligación no desapareció; sigue ahí mientras los Rams conserven sus derechos. Adam Schefter lo puso en palabras que valen releer “No sé si los Rams le van a pagar 30 millones, por más que a él le gustaría cobrarlos”. Para dimensionar el número, 30 millones anuales lo convertirían en el tercer interior mejor pago de la liga, detrás de Jeffery Simmons y Chris Jones, y por delante de Dexter Lawrence. Los Rams tienen 16,4 millones de espacio salarial.

La matemática no cierra, y la manera de hacerla cerrar es peor que el problema. Los Angeles puede fabricar ese espacio reestructurando los contratos de Matthew Stafford y Davante Adams, o metiendo años fantasma que empujen los cargos prorrateados hacia temporadas futuras. Traducido del idioma de los contadores: endeudarse. Comprometer el cap de 2027 y 2028 para pagar hoy a un jugador de 35 años que no piso un campo de juego desde enero de 2024.

Y esa deuda no se paga sola. Los Rams tienen una camada de jugadores llegando al final de sus contratos de novato, con Puka Nacua a la cabeza. Nacua ya cambió de representación pensando en su próxima negociación. Verse también está en esa fila. Cada dólar que Los Angeles empuje hacia el futuro por Donald es un dólar que no va a tener cuando esos chicos, que sí van a jugar los próximos cinco años, golpeen la puerta.Después está el fútbol, que es donde el argumento romántico se cae del todo.

El interior de la línea defensiva es la posición que peor envejece de todo el deporte. No se juega con técnica ni con lectura, se juega con explosión en el primer paso, con leverage, con violencia en un metro cuadrado, sesenta veces por tarde, contra tipos de ciento sesenta kilos que empujan en dirección contraria. Es la posición donde el cuerpo se rompe más rápido y donde dos años y medio sin contacto no se recuperan en un gimnasio. Donald mantuvo su rutina de entrenamiento y sus videos circularon todo este tiempo por las redes, cosa que muchos leen como prueba de que está listo. Es exactamente al revés, verse impecable en Instagram y aguantar un partido de la NFL son dos actividades distintas. El propio ramp-up extendido que está haciendo, sin pads, lo confirma.

Hay un detalle más que dice bastante sobre lo poco orgánico de todo esto. Los Rams ya hicieron su gran inversión defensiva de este offseason, fueron a buscar a Myles Garrett, el Jugador Defensivo del Año vigente. Y Garrett, consultado esta semana, admitió que todavía no habló con Donald “Ojalá nos juntemos pronto y vea en qué anda, dónde tiene la cabeza. No sé cómo se siente. No lo voy a empujar para ningún lado”. El supuesto compañero de fórmula se está enterando por los periodistas.

Si Donald vuelve al setenta por ciento de lo que era, sigue siendo un jugador útil, y al lado de Garrett podría desarmar protecciones sin hacer una sola captura. Es cierto. El problema es que por un setenta por ciento no se pagan treinta millones ni se hipoteca el cap de dos temporadas. Por un setenta por ciento se paga ocho, y Donald no va a volver por ocho. Jason Fitzgerald, de Over The Cap, cree que incluso pediría más de los treinta.

La franquicia dejó trascender que va a esperar indefinidamente, y McVay repite que la flecha apunta para arriba. Es una postura entendible desde lo emocional y desde lo comercial. Es una mala decisión desde lo deportivo.

Donald se fue de la NFL sano, campeón, en sus propios términos, después de la mejor década que tuvo un defensor de su generación. En este deporte casi nadie se va así. La enorme mayoría se va cortado, lesionado o mendigando un contrato de veterano mínimo en un equipo que no le importa a nadie. Él tuvo la salida que todos quisieran tener. Alguien en ese edificio debería animarse a decírselo.

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