Las Vegas Raiders vuelven a arrancar una temporada regular con una combinación completamente nueva de entrenador en jefe y quarterback titular. En 2026, el binomio es Klint Kubiak y Kirk Cousins (con la sombra del rookie Fernando Mendoza empujando desde atrás), sucediendo a Pete Carroll y Geno Smith en 2025, a Antonio Pierce y Gardner Minshew en 2024, y a Josh McDaniels y Jimmy Garoppolo en 2023. Son cuatro años, cuatro entrenadores y cuatro quarterbacks distintos abriendo la Semana 1.
El dato no es un capricho estadístico. Refleja una inestabilidad estructural que pocas franquicias de la NFL logran sostener sin pagar un costo deportivo. Desde 2023, Las Vegas no logra llegar a playoffs, y la salida de cada staff técnico -despedidos, en la mayoría de los casos, antes de completar un ciclo de dos temporadas- no le dio tiempo a ningún sistema de asentarse por completo.
Esta vez, la apuesta tiene una particularidad que la distingue de las anteriores. Kubiak llega después de ganar el Super Bowl LX como coordinador ofensivo de los Seattle Seahawks apenas unos meses atrás. Y el quarterback elegido para el arranque, Cousins, no es una apuesta improvisada, sino alguien con quien el propio HC ya trabajó durante tres temporadas en Minnesota Vikings.
Un plan con más lógica que las versiones anteriores, aunque con el mismo patrón de fondo
A diferencia de ciclos anteriores, la decisión de Kubiak de arrancar con Cousins como titular por encima del elegido N°1 del Draft 2026, Fernando Mendoza, responde a una lógica determinada. Que el quarterback del futuro aprenda desde el banco antes de asumir el mando, un modelo con antecedentes exitosos en la liga (Mahomes o Brady, entre otros). Algo que el propio HC lo dejó en claro desde marzo, cuando remarcó que idealmente prefería que Mendoza no arrancara desde el día uno.
El mensaje del staff técnico es que no hay apuro por acelerar los tiempos del rookie, algo que contrasta con el historial reciente de la franquicia, marcado por decisiones más reactivas que planificadas. Ahí aparece el verdadero dilema para Las Vegas. Aunque el plan actual suene más sólido en el papel que los de 2023 o 2024, la historia reciente de la franquicia invita a la cautela.
Cada nuevo ciclo llegó con su propia lógica y su propia promesa de estabilidad, y ninguno logró sostenerse más de una temporada. La pregunta que sobrevuela el inicio de 2026 no es solo si Cousins puede sostener el nivel suficiente para no perder la titularidad ante Mendoza, sino si esta vez la organización le va a dar tiempo real al proyecto antes de, una vez más, apretar el botón de reinicio.
Con Maxx Crosby y Brock Bowers como pilares ya consolidados y una inversión fuerte en la línea ofensiva con la llegada de Tyler Linderbaum, Las Vegas tiene, al menos sobre el papel, mejores herramientas que en ciclos anteriores. Queda por ver si eso es suficiente para cortar una racha que ya lleva cuatro años consecutivos.
