El proyecto de Bill Belichick en North Carolina atraviesa su momento más turbulento desde su llegada al programa a fines de 2024. Michael Lombardi, gerente general de los Tar Heels y hombre de máxima confianza de Belichick durante años en la NFL, presentó su renuncia este jueves, después de estar apartado del cargo con licencia paga desde el 27 de julio por una investigación interna de la universidad.
El comunicado de UNC fue breve: “La Universidad continuará con su investigación en curso y considerará todas las acciones correctivas apropiadas frente a la información que obtenga”. Lombardi, por su parte, agradeció al canciller Lee Roberts y al propio Belichick por la oportunidad, y remarcó que tomó la decisión “para que el equipo pueda enfocarse en la temporada 2026”. Apenas una semana antes, el mismo abogado había calificado la investigación como una “cacería de brujas”.
La salida de Lombardi no puso fin a los problemas. Ahora, el foco de la investigación se trasladó hacia una figura todavía más sensible dentro del organigrama: Steve Belichick, hijo del HC y actual coordinador defensivo del equipo. Los abogados contratados por la universidad indagaron por un posible uso de drogas dentro de las instalaciones e, incluso, si habría llegado a proveérselas a algún jugador. De hecho, Steve se encuentra de baja médica desde el 6 de agosto, apenas una semana después de que arrancara la investigación sobre Lombardi, aunque el propio Bill Belichick evitó entrar en detalles.
Un golpe que llega en pleno arranque de la temporada
La investigación, a cargo de la Oficina de Asesoría Legal de la universidad junto con un estudio externo, arrancó a partir de una denuncia de Recursos Humanos presentada por un ex empleado del staff. Además del caso de Steve Belichick, se está indagando sobre una presunta relación sexual entre un integrante del staff de reclutamiento y al menos un jugador del roster.
Este nuevo capítulo se suma a una lista de controversias que viene acompañando al proyecto de Belichick casi desde su arranque. Denuncias de un vestuario dividido, cuestionamientos por la influencia de su pareja en la producción de contenidos mediáticos del programa, y la suspensión de un asistente que coincidió con un memo interno sobre la venta irregular de entradas de cortesía, una práctica que puede violar las normas de la NCAA.
El dinero en juego ayuda a entender por qué esto es un escándalo caro y no solo de reputación. Bill Belichick firmó por cinco años y 50 millones de dólares al llegar a Chapel Hill, con los primeros tres garantizados. Steve Belichick percibe 1,4 millones, que lo hacen el asistente mejor pago del programa; y Lombardi cobraba 1,5 millones anuales. A esos números se suma un detalle contractual clave. Tanto el contrato de Lombardi como el de Steve Belichick incluían cláusulas que los obligaban a denunciar cualquier conducta indebida de la que tuvieran conocimiento, bajo riesgo de despido con causa justa. Esto se conecta directamente con la pregunta central sobre si esas conductas fueron o no informadas a Bill Belichick.
Pese a este clima interno, el equipo mostró una imagen deportiva algo más sólida al arrancar el 2026 con una victoria 15-10 sobre TCU en Dublín. Sin embargo, con la investigación abierta y el nombre de Steve Belichick en el centro de la escena, el futuro inmediato del proyecto de Bill Belichick en Chapel Hill quedó, otra vez, más condicionado por lo que pasa fuera de la cancha que por lo que el equipo pueda mostrar dentro de ella.
