LSU desafía a la SEC y desata una guerra que puede cambiar el College Football

A días de arrancar la temporada 2026, el College Football quedó sacudido por una batalla legal sin precedentes entre uno de sus programas más poderosos y su propia conferencia. LSU, con Lane Kiffin al frente, decidió avanzar con la incorporación de ex jugadores de la NFL a su roster. Esto es algo que la SEC considera una violación directa de sus reglas, y la disputa terminó judicializándose apenas horas antes del debut de los Tigers ante Clemson.

El conflicto tiene nombre y apellido. Dae’Quan Wright, ex TE de Ole Miss que pasó por Eagles y Browns, y Zxavian Harris, ex DL también surgido de los Rebels que estuvo en el campamento de los Saints. Ambos, junto a otros 40 atletas, demandaron a la NCAA en la corte de Louisiana para recuperar un año extra de elegibilidad. Para sorpresa de muchos, un juez les dio la razón semanas atrás, abriendo una puerta legal que ningún jugador había cruzado antes en la historia del deporte universitario.

La SEC, lejos de resignarse, votó de forma unánime (con la abstención de LSU) una política que prohíbe expresamente a sus programas incorporar jugadores que hayan firmado contratos profesionales. Además, amenazó con sanciones severas: suspensiones de entrenadores por media temporada, multas millonarias y hasta la pérdida del derecho a voto dentro de la conferencia. LSU, lejos de retroceder, decidió avanzar de todas formas.

La corte falló a favor de los jugadores, pero la guerra legal recién empieza

El jueves, la conferencia dio un paso inédito. Demandó formalmente a LSU, a su presidente Wade Rousse y al propio Kiffin en una corte federal de Alabama. Acusó al programa de haber llevado adelante “una campaña deliberada y coordinada” para reclutar atletas profesionales en violación de las reglas de la liga. En paralelo, y el comisionado de la SEC, Greg Sankey, testificó personalmente durante casi tres horas en la corte de Baton Rouge, defendiendo el derecho de la conferencia a hacer cumplir sus propias normas.

Sankey recordó que la prohibición a jugadores profesionales existe desde 1911 y remarcó que la NFL no es un semillero de reclutamiento para el college football”. Además cuestionó si sería justo que atletas universitarios compitan contra rivales que ya pasaron por camps profesionales, ocupando lugares de roster limitados. Horas después, el juez William Jorden falló a favor de los jugadores, extendiendo una protección judicial. La misma, impide a la SEC sancionar a LSU por incorporarlos, justo antes del cierre del plazo de inscripción de roster.

El resultado inmediato tuvo un giro inesperado. Pese a contar con el respaldo judicial para hacerlo, LSU decidió no incluir a Wright ni a Harris en el roster para el partido de esta noche ante Clemson. El programa dejó dos lugares libres en su plantel de 105 jugadores, lo que deja la puerta abierta a sumarlos más adelante en la temporada. La SEC, de todas formas, expresó su total desacuerdo con el fallo judicial, dejando en claro que la pelea legal está lejos de terminar a pesar de esta decisión puntual de Kiffin.

Más allá de la decisión cautelosa de LSU para esta noche, lo que está en juego es mucho más grande. Si la Justicia termina avalando de forma definitiva este esquema, el modelo de elegibilidad universitario podría transformarse por completo. Abriría la puerta a que cualquier atleta con paso profesional recupere su lugar en el College Football. Fiscales generales de distintos estados ya tomaron partido en la disputa -Georgia a favor de la SEC, Louisiana a favor de los jugadores-, en una señal de que este conflicto entre LSU y su propia conferencia terminó excediendo, por completo, los límites de lo estrictamente deportivo.

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