El debut de A.J. Brown con los New England Patriots duró apenas dos cuartos y medio. Una resonancia magnética confirmó este jueves que el receptor sufrió un esguince de tobillo alto durante la derrota ante los Seattle Seahawks en el arranque de temporada, y las primeras proyecciones indican que estará afuera al menos cuatro semanas.
La lesión se produjo en el tercer cuarto, cuando Brown quedó tendido en el campo tras un pase incompleto de Drake Maye, y después de recibir sobre su tobillo todo el peso del cuerpo del cornerback de Seattle, Nehemiah Pritchett. El receptor abandonó el estadio con una bota ortopédica, dejando una noche de apenas tres recepciones y 26 yardas, aunque también había forzado una interferencia de pase clave que derivó en el primer touchdown de los Patriots.
El propio head coach Mike Vrabel advirtió el jueves que la lesión de tobillo “la vamos a tener que monitorear”, reconociendo que podía condicionar la disponibilidad del receptor en el corto plazo. Si bien el diagnóstico es claro, existen ciertas dudas respecto de tiempo que el WR estará fuera de la cancha. Mientras que algunos expertos hablan de un piso de cuatro semanas, otros señalan una ventana de entre tres y seis, dependiendo de la evolución médica. Lo cierto es que los Pats no tendrán a AJ Brown por unas semanas.
Un golpe que llega en el peor momento posible para el ataque
Los esguinces de tobillo alto suelen requerir entre cuatro y seis semanas de recuperación, un rango que -de cumplirse en su punto máximo- podría dejar a Brown afuera hasta la Semana 6, cuando New England reciba a los New York Jets. En el medio, la franquicia deberá afrontar sin su gran refuerzo del offseason los cruces ante Steelers, Jaguars, Bills y Raiders, cuatro rivales de perfil bien distinto en apenas un mes.
El vacío que deja Brown es doble: por un lado, la producción directa de un receptor que se había convertido de inmediato en el objetivo preferido de Drake Maye. Por otro, la certeza de que ninguno de los reemplazos naturales generó gran confianza en el debut: Romeo Doubs, la otra gran incorporación en la posición tras firmar un contrato de cuatro años y 68 millones de dólares, no completó ni una sola recepción y tuvo una pérdida de balón costosa, mientras que Mack Hollins asumió la mayor parte de los snaps libres tras la salida de Brown.
La ausencia se siente todavía más porque la profundidad en la posición ya se había visto reducida en las últimas semanas: el propio armado del roster llevó a los Patriots a transferir a Kayshon Boutte a los Houston Texans, en un momento en el que la posición de receptor lucía como una de las más sólidas del roster. Ahora, con Brown afuera y Doubs todavía sin mostrar continuidad, New England deberá apoyarse en Hollins, Pop Douglas, Kyle Williams y Efton Chism III para sostener el funcionamiento aéreo mientras espera el regreso de su gran figura ofensiva del año.
