Los Cowboys cayeron 24-16 ante Tampa Bay, pero la semana fue más amable de lo que parece para Dallas

Los Dallas Cowboys tropezaron en casa con el peor tipo de derrota: cayeron 24-16 ante los Tampa Bay Buccaneers, que llegaban 0-4, en el AT&T Stadium, en el partido del jueves 8 de octubre por la Semana 5. Dallas era favorito por 9,5 puntos, se fue 2-3 y dejó una noche que su propio head coach calificó de decepcionante. Pero conviene mirar la tabla antes de entrar en pánico: el resto del NFC East tampoco ganó.

Los Cowboys venían de una racha que invitaba al optimismo. Habían ganado dos de sus últimos tres partidos, incluido el 34-30 en Houston en la Semana 4, y llegaban con un promedio de 30 puntos por partido, segundo mejor de la NFL. Tampa Bay, en cambio, no tenía a Baker Mayfield y puso de quarterback a Jalon Daniels, un novato no seleccionado en el draft que jugaba apenas su segundo partido como titular.

Una tercera parte que lo cambió todo

Dallas se fue al entretiempo arriba 10-7 y ahí empezó el problema. En el tercer cuarto, Tampa Bay ganó 17-0 y superó a Dallas 198 a 59 en yardas. Un pase de Dak Prescott desviado terminó en intercepción y KaVontae Turpin perdió un balón en un retorno de kickoff, dos errores que los Buccaneers convirtieron en puntos.

La diferencia, sin embargo, estuvo en el suelo. Tampa Bay terminó con 241 yardas terrestres, con Bucky Irving como figura (165 yardas, incluida una carrera de 72). La defensa de Dallas, que ya permitía 168,8 yardas por partido en lo que va del año, no encontró cómo frenarlo. Tampoco ayudó el pass rush: apenas cinco sacks en cinco partidos. Y Joey Porter Jr., el cornerback llegado desde Pittsburgh, fue baja de último momento por una enfermedad estomacal.

Prescott terminó 24 de 42 para 316 yardas, un touchdown y dos intercepciones. Hubo abucheos tras un pase incompleto en cuarta oportunidad, y el último capítulo fue cruel: en el drive final, con Dallas en la yarda 33 de Tampa, un pase rebotó en las manos de Jake Ferguson y lo interceptó Alex Anzalone. Antes, Dallas había armado un drive de 99 yardas en el cuarto cuarto, que cerró con un pase de 13 yardas a George Pickens, pero no alcanzó. CeeDee Lamb, por su parte, había sumado solo 9 yardas con 5 targets al entrar al último período.

Dak Prescott bajo el centro durante el training camp de Dallas Cowboys en Oxnard. Imagen: Getty Images
Dak Prescott bajo el centro durante el training camp de Dallas Cowboys en Oxnard. Imagen: Getty Images

La reacción de Schottenheimer

Brian Schottenheimer no escondió el golpe. “Estoy decepcionado, seguro”, dijo tras el partido, y agregó: “Estoy decepcionado por cómo rendimos esta noche como equipo de fútbol”. Sobre el 2-3 fue directo: “Estamos a cinco partidos y no planeamos estar 2-3”.

Lo más llamativo fue lo que dejó entrever sobre los próximos días. El head coach aseguró que va a “mirar todo” durante el mini-bye y que el equipo va a “tomar decisiones” que, según él, den la mejor chance de rendir en la próxima semana. El sitio oficial de Dallas interpretó esas palabras como una puerta abierta a revisar toda la operación, incluso dentro de su propio cuerpo técnico.

Una semana más amable de lo que parece

Y acá está lo interesante. Mientras Dallas perdía el jueves, el domingo el NFC East protagonizó algo casi inédito: ningún equipo de la división ganó en la Semana 5. Según CBS Sports Research, es apenas la cuarta vez desde la realineación de 2002 que una división queda sin victorias en una semana con duelo interno.

Los New York Giants y los Washington Commanders empataron 27-27 en tiempo extra, después de que los Giants remontaran una desventaja de 14 puntos. Los Philadelphia Eagles, por su parte, perdieron 19-17 ante Jacksonville Jaguars: habían puesto arriba a su equipo con un field goal a ocho segundos del final, pero un retorno de kickoff de 53 yardas de Ameer Abdullah le dejó a los Jaguars un gol de campo de 57 yardas para ganar. Fueron tres derrotas seguidas para Philadelphia.

Así quedó la tabla: Giants 3-1-1, Eagles 2-3, Cowboys 2-3 y Commanders 1-3-1. Dallas está empatado con Philadelphia en la segunda posición, aunque los Eagles tienen hoy la ventaja del desempate por ser 1-0 en la división contra el 1-1 de los Cowboys. La derrota duele, pero el daño en la pelea por el título divisional es mucho menor del que sugería el marcador.

Lo que viene

El cuerpo técnico tiene unos días más que de costumbre para corregir, y los problemas están a la vista: una defensa que no frena la carrera, un pass rush casi inexistente y un ataque que, después de anotar en su primera serie, sumó apenas 3 puntos en los siguientes siete drives. El examen llega pronto, en la Semana 6, contra los Green Bay Packers como visitante. Después aparecen los Eagles, un rival directo que hoy pelea por el mismo lugar en la tabla.

Dallas dejó pasar una oportunidad de oro, pero sus rivales de división le devolvieron parte de lo perdido. La pregunta es si, con ese margen de gracia, los cambios que prometió Schottenheimer llegan a tiempo.

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