Las dudas que rodeaban a los Cleveland Brown antes del inicio de la temporada eran grandes. En la pretemporada coexistían las expectativas por el talento acumulado en el roster con la incertidumbre sobre la capacidad del esquema para reaccionar tras un año irregular con un récord negativo de 5-12. La principal incógnita pasaba por saber si la ofensiva lograría encontrar fluidez y si la identidad del equipo conseguiría sostenerse frente a las exigencias de una de las divisiones más complejas de la NFL.
La franquicia ejecutó ajustes estructurales concretos en el área técnica. La llegada de Jim Schwartz como coordinador defensivo trajo consigo un esquema más agresivo en la línea de frente, pensado para potenciar el talento individual y generar una mayor presión sobre los quarterbacks rivales. Sumado a esto, las incorporaciones de Myles Bryant, Noah Igbinoghene, entre otros a la rotación de la línea defensiva buscaron aportarle profundidad y flexibilidad táctica al plantel.
A pesar de la derrota en el primer partido frente a los Jacksonville Jaguars, el conjunto de Ohio sumó tres victoria seguidas, pero el dato que destaca es que contra Panthers y Steelers, la diferencia fue de tan solo tres puntos. En este aspecto, Andre Szmyt, mantiene un 100% de efectividad de 8-8 en goles de campo y puntos extras.
La clave detrás del gran momento
El verdadero motor de este inicio de temporada es una defensa sofocante que está dominando el ritmo de los partidos. La capacidad para presionar la bolsa con la línea de cuatro y forzar situaciones desfavorables en terceros downs ha convertido a esta unidad en una de las más eficientes del campeonato. La presión constante generada desde las trincheras le permite cerrar ventanas de pase y limitar el avance yarda a yarda del rival.
Por otro lado, la gran sorpresa de las primeras semanas ha sido el rendimiento del juego terrestre. A esto mismo se le suma el gran comienzo de Deshaun Watson, en la temporada anterior previo a su lesión en el tendón de Aquiles acumuló 5 touchdowns en 7 partidos, en cambio en solo 4 juegos ya suma 6 pases de anotación. Su presencia sera uno de los puntos claves para que el gran momento de los Browns continúe.
El calendario en la mira: desafíos y oportunidades
El fixture de los Browns presenta pasajes donde el equipo tendrá la oportunidad de consolidar su récord frente a rivales con pocas o ninguna victorias como los Titans, Texans o Saints. Sin embargo, la brecha de margen de error se reducirá al mínimo durante los duelos divisionales y los cruces contra franquicias con mariscales de elite capaces de neutralizar la presión y explotar cualquier mínima falla en la cobertura defensiva.
Con un arranque de 3-1, tienen grandes posibilidades para pelear de lleno por un boleto a la postemporada y competir seriamente dentro de la AFC Norte. El techo del roster depende de sostener la salud física de sus piezas estelares defensivas, como también conseguir una producción aceptable de la ofensiva, lo necesario para que el trabajo sin pelota rinda sus frutos en la tabla de posiciones.
Para que la campaña termine en un rotundo fracaso, tendría que desmoronarse el apartado físico en puestos insustituibles como el pass rush o la línea ofensiva, o producirse una crisis de pérdidas de balón que obligue a la defensa a jugar constantemente con el campo en contra. Sin la protección del balón y con la acumulación de lesiones en titulares clave, la estructura que hoy sostiene el 3-1 perdería la solidez que la ubica entre las sensaciones de la temporada.
