Jalen Hurts expuso una cuestión sumamente seria en la NFL. Es de público conocimiento que esta liga es de las competiciones más exigentes del planeta deportivo. No obstante, hay un límite que se debe respetar: el de la salud del jugador. Lo que inicialmente pareció un simple golpe en la pantorrilla izquierda el 4 de octubre frente a los Los Angeles Rams, derivó en algo peor. Hurts recibió un diagnóstico crítico de trombosis venosa profunda y embolias pulmonares bilaterales (coágulos en ambos pulmones).
La gravedad del asunto impulsó a los Philadelphia Eagles a colocarlo en la reserva de lesionados y marginarlo por el resto del año. La polémica gira en torno a las condiciones en las que Hurts jugó el 11 de octubre frente a los Jacksonville Jaguars en Londres. Reportes revelaron que el jugador pasó la noche en un hospital británico bajo observación. Allí, fue instruido por los médicos a permanecer despierto hasta 36 horas seguidas antes del partido. Esto fue debido al riesgo latente de que el reposo en cama empeorara el coágulo superficial inicialmente detectado.
Hurts jugó bajo una decisión que puso en serio peligro su vida al provocar que el coágulo se desplazara hacia sus pulmones. Esto abrió nuevamente el debate ético sobre los límites de competir a cualquier costo en el deporte profesional. Se busca jugar y ganar a toda costa, muchas veces nublando el juicio de los profesionales a la hora de diagnosticar a los protagonistas. Sin dudas, un tema grave que sacude a la liga más popular de Estados Unidos.
La polémica que rodea a la NFL tras el caso Jalen Hurts
La NFL cuenta con algunos antecedentes complejos. El ejemplo moderno más directo es el del ex mariscal de campo de los Miami Dolphins, Tua Tagovailoa. En 2022 sufrió conmociones cerebrales consecutivas en cuestión de días tras fallas evidentes en los protocolos de revisión de la liga. Esto produjo críticas a la liga, que cambió ciertos protocolos relacionados a las conmociones. Recordemos que todo lo relacionado con los golpes en la cabeza es un tópico sensible para la liga hace varios años.
Durante años anteriores, hay casos como el del ex LB de los Chargers, Kris Dielman, quien sufrió una convulsión en un vuelo de regreso tras jugar conmocionado. O las demandas masivas por el uso desmedido de analgésicos adictivos (Toradol) para aliviar dolores crónicos. Todo esto pone en el foco a la organización comandada por Roger Goodell, que vuelve a estar en el centro de la conversación.
La directiva de los Eagles y Goodell defendieron la legalidad de sus acciones afirmando que se siguieron estrictamente los protocolos vigentes. La NFLPA exige más investigaciones y Hurts está recibiendo un riguroso tratamiento con anticoagulantes. Su futuro deportivo (y el de los Eagles) es una incógnita, pero lo más importante va por otro lado. La salud de los jugadores debe ir siempre primero.
