La defensa de los Cincinnati Bengals: ¿Realidad o ficción?

La temporada regular de la NFL se encuentra en su Semana 4, un momento clave del calendario donde ya se empiezan a establecer las franquicias candidatas a llegar a las instancias finales y las que toman este 2026 como un año de transición. En el medio se encuentran los Cincinnati Bengals, un equipo que en los últimos años no logró alcanzar las expectativas generadas tras llegar al Super Bowl LVI. Con Joe Burrow como la cara de la franquicia y uno de los mejores dúos de receptores de toda la liga, conformado por Ja’Marr Chase y Tee Higgins, uno creería que serían protagonistas todos los años, sin embargo, desde 2022 no clasifican a playoffs. 

Ahora bien, el problema nunca fue el ataque. En la temporada 2024 finalizaron como la sexta mejor ofensiva, promediando 27.8 puntos por juego. Además, el quarterback salido de LSU lideró la liga ese año en pases completados (460), yardas totales (4,918) y pases de anotación (43). Mientras tanto, Chase hizo lo propio entre todos los wide receivers, terminando como el líder absoluto en yardas de recepción (1,708) y touchdowns anotados (17). Ambos demostraron un nivel superlativo que los puso en discusión por el MVP y el Jugador Ofensivo del Año, respectivamente.

En el 2025, la producción disminuyó en gran medida por la lesión que sufrió Burrow y que lo obligó a perderse nueve partidos. Jake Browning lo reemplazó en tres encuentros hasta que la directiva contrató al veterano ganador del Super Bowl XLVII, Joe Flacco, en un intento desesperado por mantener viva la campaña. A pesar de la experiencia, el ex mariscal de los Baltimore Ravens no pudo evitar la tragedia y el equipo terminó con un récord de 6-11, quedando fuera de la postemporada nuevamente.

Las nuevas incorporaciones de los Cincinnati Bengals

Con todas las superestrellas que tienen en la ofensiva, ¿cómo se explican sus reiteradas ausencias en los playoffs? La respuesta es simple: la defensa. La temporada pasada fueron la tercera peor unidad de toda la liga, ubicándose en los últimos puestos en la mayoría de las categorías estadísticas. Para resolver esto, en la temporada baja la directiva puso todas sus fuerzas en mejorar lo que los fanáticos venían pidiendo hace mucho tiempo.

El nombre más resonante fue el de Dexter Lawrence, quien llegó proveniente de los New York Giants a cambio de la selección número 10 del Draft 2026. El tackle defensivo se convirtió en una de las figuras del equipo de la Gran Manzana, tras ser elegido tres veces para el Pro Bowl y dos veces para el Segundo Equipo All-Pro, desde que comenzó su carrera en 2019. En la misma posición, los Bengals también incorporaron como agente libre a Jonathan Allen, buscando formar una sólida dupla de presión al quarterback con Lawrence.

El fichaje de mayor impacto económico fue sin dudas Boye Mafe. El ala defensiva llegó tras ganar el Super Bowl LX con los Seattle Seahawks por una suma de 60 millones de dólares por tres años. En 2025 sumó 31 tacleadas, 2 capturas y 1 balón suelto forzado. Además, en 2023 lideró al equipo con nueve sacks y estableció el récord de la franquicia con siete partidos consecutivos logrando al menos uno. Por último, otras incorporaciones destacadas fueron los safeties Bryan Cook y Kyler Dugger.

Dexter Lawrence en la práctica de los Bengals. Foto: Carolyn Kaster

El rendimiento de la defensa de los Cincinnati Bengals

Luego de una pretemporada muy activa en la búsqueda de nuevos jugadores para mejorar la plantilla, llegó el momento de ver si esta nueva unidad realmente iba a dar la talla. Y, en los primeros dos compromisos, así fue. En la Semana 1 frente a los Tampa Bay Buccaneers, duelo en el que ganaron 33-27, la primera línea tuvo un despliegue notorio desde el inicio. Si bien permitieron casi 30 puntos, lograron sacar el partido adelante forzando cuatro entregas de balón. Por su parte, la actuación más dominante llegó en la Semana 2 como visitantes contra los Houston Texans, donde la presión frontal asfixió a su rival con 4 capturas, permitiendo solo 6 puntos para C.J. Stroud y su ataque.

Pese al impacto inmediato de las incorporaciones y al arranque perfecto del equipo, en la Semana 3 las dudas y los miedos de las temporadas anteriores resurgieron. Perdieron por 30-27 contra los Pittsburgh Steelers, quienes hasta el momento eran una de las peores ofensivas del año, promediando 11,5 puntos y 175 yardas aéreas por partido. Para tomar como parámetro, hasta este duelo divisional, el histórico Aaron Rodgers no había logrado completar un pase de más de 20 yardas.

Por lo tanto, tras estos tres primeros encuentros, es necesario preguntarse cuál es la verdadera cara de la defensa de Cincinnati. ¿Fue simplemente una racha positiva de dos partidos y volvieron a ser los Bengals de años anteriores, o lo del último domingo fue solo un tropezón en el camino por volver al Super Bowl?

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