Hace apenas diez meses, UMass terminaba 2025 con un 0-12 que lo convertía en el peor equipo de todo el FBS. Diez meses después, el mismo programa arrancó 2026 con cuatro victorias en fila, algo que no lograba desde 2007, y se transformó en la historia más llamativa del arranque de temporada en el fútbol universitario. Pocas veces el contraste entre un año y otro es tan brutal como el que protagonizan los Minutemen, y eso solo alcanza para explicar por qué todo el ambiente del College Football empezó a mirar hacia Amherst.
El dato de contexto es ineludible. Aquel 0-12 no fue un bache aislado, sino la continuación de una racha de 16 derrotas consecutivas que arrancó en 2024, bajo el primer año de Joe Harasymiak como entrenador en jefe. Harasymiak llegó a UMass en diciembre de 2024 con la misión de reconstruir un programa que, en los años recientes, apenas había asomado la cabeza sobre el nivel competitivo de la Division I. Que ese mismo técnico, en su segunda temporada, encabece ahora la racha ganadora más larga del programa en más de una década, dice mucho de la velocidad del cambio.
Los números del arranque respaldan la sorpresa y no la explican por casualidad. Los Minutemen superaron a sus rivales 145-51 en los primeros cuatro partidos, con un promedio de 36,3 puntos por juego que lo ubica entre los 40 ataques más productivos del país. Alcanza un solo dato para dimensionar el salto. Los 145 puntos anotados en cuatro fechas de 2026 ya superan los 133 que la Universidad de Massachusetts había anotado en las 12 semanas de 2025. Además, el equipo llegó a anotar al menos 35 puntos en cuatro presentaciones consecutivas, algo que no sucedía desde 2014, una marca que por sí sola sintetiza el salto de calidad ofensivo respecto de los últimos años de apagón futbolístico en Amherst.
El motor del cambio: transfer portal, un mariscal de campo distinto y una defensa que por fin aparece
Buena parte de la metamorfosis tiene nombre y apellido: William “Pop” Watson III, quarterback transferido de Virginia Tech. Watson no solo ordenó un ataque que venía a la deriva, sino que además aportó una dimensión terrestre inusual para la posición. Sus cuatro touchdowns corriendo en el arranque ya son la mayor cifra para un quarterback de UMass en una temporada desde 2018, cuando Ross Cromis había llegado a seis en todo el año. A esa renovación hay que sumarle una reconstrucción integral del roster. Son 56 las caras nuevas, 30 de ellas vía transfer portal, en una apuesta agresiva con el fin de resolver los problemas de talento que venían arrastrándose por temporadas.
Lo que más llama la atención es que el salto no fue solo ofensivo. La defensa de los Minutemen, habitualmente el punto más débil del equipo en los últimos años, aparece primera del país en eficiencia en tercera oportunidad y ya acumula 11 pérdidas de balón forzadas. Ese equilibrio entre una ofensiva explosiva y una defensa que limita a los rivales es, probablemente, el mejor indicador de que el crecimiento exponencial del programa no depende de un solo costado de la cancha.

Para poner en perspectiva histórica. Desde 2019, los Minutemen encadenaron siete temporadas consecutivas sin asomar la cabeza (1-11 en 2019, 0-4 en 2020, 1-11 en 2021, 1-11 en 2022, 3-9 en 2023, 2-10 en 2024 y el ya mencionado 0-12 de 2025), un historial en el que nunca ganaron más de tres partidos en una temporada completa. En ese contexto, la última vez que el programa llegó a cinco victorias fue en 2011 (5-6) y que el arranque perfecto de 2026 no tenga antecedentes más cercanos que el inicio de 2007 no es un dato más, es la confirmación de que UMass no está simplemente revirtiendo una mala temporada, sino reescribiendo el techo competitivo que se había impuesto a sí mismo durante más de quince años.
Ahora bien, conviene no dejarse llevar del todo por el entusiasmo. De los cuatro triunfos, el más resonante fue el 37-21 de apertura ante Rutgers, de Power Four, pero en el medio sumó victorias cómodas y de menor exigencia ante rivales de la FCS. Aun así, el impacto ya se siente. Este sábado, cuando reciba a Eastern Michigan, el McGuirk Alumni Stadium tendrá su primer sold out desde 2014. De conseguir el triunfo ante los Eagles, los de Massachusetts quedarían a una victoria de los seis triunfos necesarios para clasificar a un Bowl, algo que el programa no logra desde que es equipo FBS en 2012. Si el equipo sostiene este nivel, Amherst tendrá motivos genuinos para soñar con su primer Bowl de la era FBS; si no lo hace, igual habrá dejado una de las historias más atractivas del arranque de 2026.
