¿Está Keelon Russell listo para convertirse en la próxima gran estrella de Alabama?

Keelon Russell llegó a la temporada 2026 con una enorme expectativa sobre sus hombros y, hasta el momento, está respondiendo con actuaciones que lo ponen entre los nombres más destacados de Alabama. El quarterback de segundo año se quedó con la titularidad después de superar a Austin Mack durante la pretemporada y asumió el desafío de reemplazar a Ty Simpson, elegido en la primera ronda del Draft de la NFL.

El comienzo del año mostró algunos altibajos, pero Russell rápidamente encontró regularidad dentro del ataque dirigido por Kalen DeBoer. Después de cinco partidos, el quarterback acumula 1.414 yardas por pase, 11 touchdowns y solo dos intercepciones, además de 184 yardas y cuatro anotaciones por tierra. Su producción ayudó a que Alabama mantuviera un comienzo perfecto y llegará a la Semana 6 con un récord de 5-0.

Su crecimiento también quedó reflejado en los últimos encuentros. Contra South Carolina lanzó para 365 yardas y cuatro touchdowns, mientras que frente a Mississippi State sumó otros 285 yardas y tres pases de anotación, además de conseguir un touchdown terrestre. Esa continuidad transformó a Russell en una de las principales figuras de un Alabama que volvió a posicionarse entre los equipos importantes del fútbol universitario.

Keelon Russell empieza a demostrar por qué Alabama confió en él

El talento de Russell no apareció de repente. Antes de llegar a Tuscaloosa, el quarterback fue considerado uno de los mejores prospectos de su clase y llegó a Alabama como un jugador de cinco estrellas. En Duncanville High School, Texas, ganó dos campeonatos estatales y cerró su último año con más de 3.000 yardas por pase y cerca de 50 touchdowns, números que explican buena parte de las expectativas que generó desde su llegada.

Su primer año universitario tuvo una participación limitada, pero Russell aprovechó las pocas oportunidades que recibió para mostrar parte de su potencial. En 2025 disputó solamente dos encuentros y completó 11 de 15 pases para 143 yardas y dos touchdowns. Un año después, el cuerpo técnico decidió darle las llaves del ataque y el sophomore respondió con una capacidad cada vez mayor para manejar la ofensiva y tomar mejores decisiones con el balón.

Ahora, el desafío será comprobar si puede mantener ese nivel cuando aumente la presión. Alabama tendrá una prueba importante ante Georgia el sábado 10 de octubre, un partido que puede servir como otra medida para Russell y para un equipo que todavía permanece invicto. Si consigue sostener su producción frente a rivales de primer nivel, las comparaciones y las expectativas alrededor de su futuro crecerán todavía más.

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