Mississippi State llevaba años buscando algo que para muchos programas de la SEC es un lujo dado por sentado. Un quarterback propio, formado en casa, capaz de sostener el puesto durante varias temporadas. Después de proyectos truncos, los Bulldogs parecen haberlo encontrado en Kamario Taylor, un sophomore de 6’4″ y 230 libras que en apenas cuatro semanas de la temporada 2026 ya se instaló como una de las historias más prometedoras del College Football.
Su historia empieza en Macon, Mississippi, y en la secundaria de Noxubee County, donde fue uno de los jugadores más codiciados del estado. Llegó a Starkville como recluta de cuatro estrellas. Es el quarterback mejor rankeado que consiguió el programa, y su compromiso le ganó la pulseada a Georgia, Texas A&M y Missouri. Hay, además, un dato familiar que le agrega arraigo: su tío, Omarr Conner, jugó de quarterback y receptor en Mississippi State entre 2003 y 2006. Ya desde la secundaria su perfil era el de un atleta fuera de serie. Tuvo más de 2.000 yardas terrestres en su carrera escolar y la fama de ser, antes que nada, un corredor temible.
El salto de 2025 a 2026 es la mejor forma de entender por qué se habla tanto de él. Como freshman jugó 11 partidos con apenas dos titularidades. Completó 43 de 77 pases (55,8%) para 629 yardas, cinco touchdowns y una intercepción, y sumó 458 yardas terrestres con ocho touchdowns. En 2026, con cinco partidos disputados, subió su efectividad al 66,2%, promedia 290 yardas aéreas por juego y tiene un rating de pasador de 176,6, contra 143,3 del año pasado. Es el tipo de mejora que no se explica solo con más oportunidades.
Un talento fuera de serie, pero todavía en construcción
Lo primero que salta a la vista es el brazo. Taylor puede soltar el balón con velocidad desde bases incómodas, y tiene un verdadero cañón. Esa capacidad le permite atacar cualquier zona de la cancha, y se nota en un promedio de 9,4 yardas por intento, una cifra de ofensiva explosiva. Si le sumamos la movilidad de un corredor de más de 100 kilos, el resultado es un QB que obliga a las defensas a preocuparse por dos amenazas distintas.
Ahora bien, la otra cara de esa moneda empezó a asomar en las últimas semanas. Sus capturas recibidas fueron en aumento partido a partido. No tuvo ninguna ante UL Monroe, una ante Minnesota, tres ante South Carolina, cuatro ante Missouri y cinco vs Alabama, es decir, 13 en cinco encuentros. Ahí está una de las claves de su desarrollo y es la tendencia a sostener el balón más de lo conveniente en busca de la jugada grande. Esto es algo que funciona contra defensas inferiores pero que la NFL castiga sin piedad. Incluso su promedio terrestre cayó de 5,6 a 3,7 yardas por acarreo, en parte porque, en las estadísticas universitarias, las yardas perdidas por captura se descuentan de las yardas por tierra del quarterback.
El partido ante Alabama fue la primera gran prueba de realidad. Mississippi State cayó 56-23, y aunque Taylor lanzó tres touchdowns, completó solo el 55,9% de sus pases, cometió dos intercepciones, y terminó con -26 yardas terrestres. Con una defensa de primer nivel enfrente, aparecieron dos dudas: la precisión y la mecánica del tren inferior, que a veces se desfasa del resto del cuerpo, además de la velocidad de procesamiento, que si bien mejoró mucho todavía necesita repeticiones. Con apenas 231 pases intentados y siete titularidades en toda su carrera universitaria, es lógico que todavía le falte pulido.
Las comparaciones con LaNorris Sellers o Anthony Richardson parecen tentadoras pero incompletas. Su salto de efectividad sugiere un camino distinto al de un atleta puro que “algún día” aprenderá a ser quarterback. Ahora, si logra reducir las capturas y afinar la precisión en las zonas cortas, pelea por estar entre los mejores prospectos de su clase. Si no, corre el riesgo de quedarse en esa categoría de talentos que fascinan a los evaluadores pero que el mercado termina pagando más por lo que podrían ser que por lo que son. A Kamario Taylor todavía le quedan varios partidos y una temporada más de universidad para decidir en cuál de los dos grupos va a terminar.
